Puntos conflictivos en la postura de Corea del Norte

Puntos conflictivos en la postura de Corea del Norte

Después de haber negado persistentemente durante muchos años las acusaciones, el presidente de Corea del Norte, Kim Jong-Il, reconoció por primera vez, en la Cumbre entre Japón y Corea del Norte celebrada en septiembre de 2002, que Corea del Norte realmente había secuestrado a ciudadanos japoneses. Después de admitir la responsabilidad por los casos de secuestros de ciudadanos japoneses y pedir disculpas, el presidente Kim Jong-Il afirmó que los secuestros habían tenido dos objetivos: primero, el de establecer un sistema de instrucción del idioma japonés bajo una institución especial del Gobierno, y segundo, el de utilizar la identidad de los secuestrados para poder infiltrar a agentes norcoreanos en la República de Corea. Seguidamente, se permitió que cinco personas secuestradas regresaran a Japón. De las 12 personas restantes identificadas por el Gobierno de Japón como secuestradas pero cuyos casos no han sido confirmados todavía, Corea del Norte afirma que ocho de ellas murieron y que cuatro nunca entraron en Corea del Norte.

El Gobierno de Japón insiste en que el problema de los secuestros no está resuelto todavía, ya que no se ha proporcionado ninguna evidencia por parte de Corea del Norte que respalde sus afirmaciones. Sin embargo, Corea del Norte sostiene que han permitido que los supervivientes y sus familias regresen a Japón, han proporcionado toda la información necesaria sobre los secuestrados que han muerto según sus averiguaciones, e incluso han entregado restos mortales (de dos personas). Corea del Norte insiste que con esto queda zanjado el tema de los secuestros y que Japón está pidiendo lo imposible, como si esperara que Corea del Norte pudiera devolverles la vida a los que han muerto.

El Gobierno de Japón refuta las afirmaciones de Corea del Norte en base a los argumentos que se presentan a continuación. Dado que en las explicaciones y evidencias presentadas por Corea del Norte no hay nada que apoye la afirmación de que los secuestrados están muertos, el Gobierno de Japón continúa asumiendo que los secuestrados se encuentran vivos y exige que Corea del Norte investigue la suerte que han corrido. El Gobierno de Japón rechaza la acusación de que esto suponga pedir lo imposible a Corea del Norte.

1. Corea del Norte no ha presentado ninguna prueba objetiva que confirme sus afirmaciones de que ocho personas secuestradas han muerto.

(1) No existe ningún documento que pruebe la muerte de los secuestrados. Los certificados de defunción presentados por Corea del Norte fueron preparados precipitadamente, cuando el equipo de investigación del Gobierno de Japón visitó Corea del Norte, y no aparecen los nombres de las víctimas en los informes de los accidentes de tráfico.

En septiembre de 2002, Corea del Norte presentó al equipo de investigación del Gobierno de Japón los “certificados de defunción” (que aparecen abajo) de ocho de las personas secuestradas. Sin embargo, la parte japonesa posteriormente señaló que resultaba extraño que mientras Corea del Norte había explicado que las muertes se produjeron en lugares y en momentos diferentes, todos los “certificados de defunción” hubieran sido emitidos en el mismo hospital con sellos idénticos. Ante esta crítica, Corea del Norte inesperadamente confesó en las negociaciones efectuadas en el año 2004 que de hecho habían preparado estos “certificados de defunción” apresuradamente durante la visita del equipo de investigación en 2002.

En relación con la Sra. Yaeko Taguchi y el Sr. Kaoru Matsuki, víctimas de secuestros que Corea del Norte alega que murieron en accidentes de tránsito, Corea del Norte proporcionó los informes de sus respectivos accidentes a la parte japonesa. Sin embargo, sus nombres no aparecen en ninguno de los informes de investigación. Por lo tanto, resulta imposible probar la muerte de estas personas por medio de estos documentos.

Copias de los certificados de defunción

Estas copias fueron entregadas al Gobierno de Japón por Corea del Norte en 2002. La información entre paréntesis corresponde a los lugares y fechas de las defunciones según las afirmaciones de Corea del Norte. A pesar del hecho de que el momento y el lugar de las diferentes defunciones varían grandemente, todos los certificados fueron emitidos por el mismo hospital y están estampados con el mismo sello oficial. En 2004, Corea del Norte admitió que estos certificados fueron preparados improvisadamente para presentarlos al Gobierno de Japón.

(2) No hay restos mortales de las personas secuestradas. Corea del Norte afirma que los restos mortales de seis de las ocho personas muertas fueron arrastrados por lluvias torrenciales. Además, las pruebas efectuadas en los restos mortales de dos víctimas indicaron que contenían ADN de otras personas.

Corea del Norte ha explicado que los cadáveres de siete de las personas secuestradas habían sido enterrados en tres cementerios diferentes en Corea del Norte, todos los cuales fueron arrastrados por lluvias torrenciales en 1995 y 2000. Sin embargo, en un caso Corea del Norte entregó a la parte japonesa los restos mortales que supuestamente pertenecían al Sr. Matsuki, que fueron encontrados durante las obras de reconstrucción que se llevaron a cabo después de las lluvias torrenciales.

Los restos mortales de Megumi Yokota, que habían sido guardados por su anterior marido, también fueron entregados al Gobierno de Japón. Sin embargo, en estos restos se detectó ADN de diferentes personas después de someterlos a análisis de ADN que fueron efectuados según lo prescrito por el derecho penal japonés y siguiendo otros procedimientos rigurosos. En cuanto a las otras seis víctimas de secuestros, no se han entregado restos mortales. Como resultado, el hecho es que no hay restos mortales que se haya podido confirmar que pertenezcan a alguna de las ocho personas secuestradas.

2. Las explicaciones ofrecidas por Corea del Norte sobre los acontecimientos que produjeron la muerte a ocho de las personas secuestradas no sólo son en gran parte imprecisas, sino que además, con frecuencia contradicen lo que el Gobierno de Japón ha averiguado a través del testimonio de las víctimas de secuestros que han regresado y por medio de las investigaciones realizadas por Japón. En general, la credibilidad de las explicaciones de Corea del Norte es altamente cuestionable.

(1) Hay demasiadas causas innaturales en las muertes. Corea del Norte alega que la mayoría de los ocho secuestrados murieron cuando tenían veintitantos o treinta y tantos años, por causas tales como: envenenamiento por gas, accidente de tránsito, ataque cardíaco o suicidio.

En las explicaciones sobre la muerte de estos ocho secuestrados, Corea del Norte afirma que: uno se suicidó (a la edad de 29 años), dos murieron a causa de envenenamiento por gas (con 31 y 28 años de edad), dos murieron en accidentes de tránsito (con 29 y 43 años), dos fallecieron de infarto de miocardio (con 24 y 27 años), y uno murió de cirrosis hepática (a la edad de 49 años). Siete de estas muertes se produjeron en circunstancias altamente inverosímiles. Particularmente, es bastante improbable que Shuichi Ichikawa, que no sabía nadar cuando se encontraba en Japón, fuera a nadar en el mar durante un viaje de trabajo imprevisto y muriera de un infarto. Lo mismo puede decirse respecto de Rumiko Masumoto, una joven sana de veintitantos años de edad sin ningún historial de problemas cardíacos que muriera de un infarto repentino. Esto, junto con el hecho de que no existe ninguna evidencia que sustente las inverosímiles circunstancias de las muertes de los secuestrados que se han presentado en las demás explicaciones, pone en duda la credibilidad de las afirmaciones de Corea del Norte.

(2) En relación a las tres personas secuestradas por los piratas aéreos del “Yodo-go”: Por lo que se desprende del testimonio de las esposas de los autores del secuestro aéreo del “Yodo-go” es evidente que estos delincuentes participaron en el secuestro de tres ciudadanos japoneses. Sin embargo, Corea del Norte niega completamente la participación de estos piratas aéreos. Sólo esta contradicción es suficiente para poner en duda la credibilidad de las explicaciones sobre la suerte que corrieron los tres secuestrados, sobre los cuales Corea del Norte afirma que murieron en un accidente por envenenamiento con gas y en un accidente de tránsito.

Corea del Norte proporciona refugio a los autores del secuestro aéreo del vuelo de Japan Airlines, perpetrado en 1970, y se niega a su extradición. Aunque Corea del Norte ha negado categóricamente la participación de los piratas aéreos del “Yodo-go” en el secuestro de ciudadanos japoneses, los testimonios de sus antiguas esposas indican que es muy probable que ellos realmente estuvieran secuestrando a ciudadanos japoneses con el objetivo de reclutar miembros para llevar a cabo una revolución comunista en Japón. Uno de los piratas aéreos residentes en Corea del Norte, Kimihiro Uomoto, está buscado por las autoridades japonesas por el secuestro de la Srta. Keiko Arimoto. También se han emitido órdenes de arresto para las esposas de los piratas aéreos del “Yodo-go” Yoriko Mori y Sakiko Wakabayashi (apellido de soltera Kuroda) por los cargos de haber secuestrado al Sr. Toru Ishioka y al Sr. Kaoru Matsuki y han sido incluidas en la lista de personas buscadas por Interpol.

Es posible que Corea del Norte intentara encubrir el hecho de que ellos fueron cómplices de los secuestros realizados por los piratas aéreos desde su base en Corea del Norte. Corea del Norte ha explicado que el Sr. Ishioka y la Srta. Arimoto murieron en un accidente por envenenamiento con gas y que el Sr. Matsuki murió en un accidente de tránsito. Pero unido al hecho de que no hay ninguna evidencia que pruebe las supuestas muertes de estos tres secuestrados, la credibilidad de la explicación de Corea del Norte es altamente cuestionable.

(3)Con respecto a la explosión de una bomba en un avión de Korean Airlines en 1987: La agente norcoreana responsable por esta explosión ha testificado que una persona secuestrada, la Srta. Yaeko Taguchi, había sido su instructora. Corea del Norte niega categóricamente este hecho. Esta aparente contradicción pone en duda la credibilidad en general de la explicación proporcionada sobre la Srta. Taguchi, sobre la cual Corea del Norte afirma que murió en un accidente de tránsito.

A través de los testimonios aportados por la agente norcoreana Kim Hyon-Hui, que fue la responsable de la explosión de una bomba en un avión de Korean Airlines en 1987 y se había hecho pasar por japonesa, se ha sabido que ella recibió adiestramiento desde 1981 hasta 1983 por una japonesa secuestrada, la Srta. Taguchi, para hacerse pasar por una ciudadana japonesa. Corea del Norte, que niega haber tenido cualquier participación en la explosión, ha rechazado completamente estas declaraciones y ha explicado al Gobierno de Japón que la Srta. Taguchi estuvo viviendo con otra secuestrada, la Srta. Megumi Yokota, durante aquella época. Sin embargo, la Srta. Taguchi les había dicho a las personas secuestradas que más tarde regresaron a Japón que ella había estado viviendo con una agente llamada “Ok-Hwa” (el alias de Kim Hyon-Hui) durante los años 1981-83. (Consulte la fotografía de la Srta. Taguchi y el dibujo de Lee Un-Hae.)

Corea del Norte también ha manifestado que la Srta. Taguchi se casó con otra persona secuestrada, el Sr. Hara, en 1984, y que pocas semanas después de la muerte del Sr. Hara en julio de 1986, ella también pereció en un accidente de tránsito en el transcurso de un viaje que realizó para aliviar su dolor. Sin embargo, uno de los secuestrados sobrevivientes ha testificado que ellos vivieron en el mismo alojamiento que la Srta. Taguchi hasta julio de 1986 y que la Srta. Taguchi no estaba casada, como sostiene Corea del Norte. Por lo tanto, es difícil conceder credibilidad a la explicación de Corea del Norte que afirma que la Srta. Taguchi murió en un accidente de tránsito después de la muerte de su supuesto marido, el Sr. Hara.

Estas numerosas contradicciones en la explicación de Corea del Norte sobre la suerte que corrió la Srta. Taguchi ponen en duda la credibilidad de toda la explicación. Esto es un indicio de las intenciones de Corea del Norte de ocultar la verdad acerca de la explosión de la bomba en el avión de Korean Airlines.


La fotografía de la izquierda es un retrato de la Srta. Taguchi. El dibujo de la derecha es un retrato robot de “Lee Un-Hae”, que enseñó japonés y costumbres japonesas a la autora de la explosión en un avión de Korean Airlines, Kim Hyon-Hui. Las investigaciones han revelado que “Lee Un-Hae” es en realidad la Srta. Taguchi.

(4)Respecto a la explicación sobre la Srta. Megumi Yokota: Existen numerosos puntos oscuros y extraños en las explicaciones proporcionadas por Corea del Norte sobre la muerte de la Srta. Megumi Yokota, tales como la alteración de la fecha de su muerte y el modo en que se trataron sus supuestos restos mortales.

(a)El antiguo marido de Megumi Yokota y el médico que la atendió sorprendentemente cometieron el mismo error equivocándose en la fecha de su supuesta muerte por un margen de más de un año.

Durante la visita del equipo de investigación del Gobierno de Japón en septiembre de 2002, el médico que atendió a Megumi Yokota en aquel momento explicó que se había suicidado en marzo de 1993. En el mismo mes en que el equipo de investigación estaba realizando su visita, el antiguo marido de Megumi Yokota escribió una carta* a sus padres en Japón, en la que también se afirmaba que Megumi Yokota había fallecido en 1993. Sin embargo, los medios de comunicación publicaron un informe que afirmaba que Megumi Yokota debe haber estado viva hasta, por lo menos, marzo de 1994 según los testimonios de los secuestrados que regresaron, y, tanto el antiguo marido como el médico anteriormente mencionados, corrigieron sus declaraciones en noviembre de 2004 para afirmar que la fecha de su muerte realmente fue en abril de 1994.

* Nota: Tres años después de recibirse esta carta, en junio de 2006, una organización japonesa del sector privado cuestionó la autenticidad de la misma en base a su caligrafía. Ante esta acusación, el antiguo marido confesó en una rueda de prensa, en julio de 2006, que la carta fue escrita por otra persona.

(b)Puede concederse muy poca credibilidad a los historiales médicos que contienen indicios de falsificaciones y errores.

La cubierta del historial médico, que fue mostrado por Corea del Norte al equipo de investigación arriba mencionado y que fue identificado como “acta de defunción”, muestra claramente que el título ha sido alterado y originalmente era un “registro de ingresos y altas” (consulte la fotografía inferior). También hay errores en relación a su edad en otros historiales médicos. Lo que es más, el historial médico solamente proporciona información hasta algunos años antes de su supuesta muerte. Por lo tanto, no sirve como prueba de que haya muerto en realidad.

“Acta de defunción” (cubierta)

Corea del Norte presentó el “acta de defunción” que aparece arriba en 2002. La cubierta de la portada muestra que el título “registro de ingresos y altas” ha sido cambiado al de “acta de defunción”.

(c)El antiguo marido de Megumi Yokota explicó que él exhumó el cadáver de Megumi Yokota con la ayuda de algunos otros aldeanos del lugar donde estaba enterrada, tres años después de su supuesta muerte. Tras lo cual, incineró su cadáver para poder guardar sus restos mortales. Junto con el hecho de que todo esto ocurrió después de haberse casado en segundas nupcias con otra mujer, la historia resulta sumamente extraña.

En noviembre de 2004, el antiguo marido de Megumi Yokota (que por su parte es un surcoreano secuestrado) proporcionó al Gobierno de Japón los “restos” de la Srta. Megumi Yokota. Además de los resultados de los análisis de ADN anteriormente mencionados, en los que se detectó ADN de otras personas, la historia relacionada con la manera en que se guardaron sus “restos” es sumamente extraña. Tres años después de su supuesta muerte, el antiguo marido de Megumi Yokota, sin obtener permiso de las autoridades y con algunos aldeanos, exhumó el cadáver de Megumi Yokota que estaba enterrado en las montañas, detrás de un hospital, e incineraron su cadáver para poder guardar sus restos de forma segura. La historia de un hombre casado por segunda vez que desentierra el cadáver de su anterior esposa, tres años después de haber sido enterrada, y solamente para guardar sus restos, puede considerarse como una historia tremendamente extraña. Al ser un secuestrado de Corea del Sur, puede pensarse que se hallaba en una situación en la que no pudiera decir la verdad.

(5) Muchos otros puntos contradictorios

Hay muchos otros puntos en las explicaciones proporcionadas por Corea del Norte que contradicen los testimonios de las víctimas de secuestros que han regresado o los resultados de las investigaciones realizadas en Japón. Por ejemplo, Corea del Norte ha explicado que la Srta. Masumoto y el Sr. Ichikawa se casaron en julio de 1979, pero se ha hecho evidente por otras fuentes que la Srta. Masumoto no estaba casada, al menos hasta octubre de 1979, ya que vivía con uno de los secuestrados que regresaron. Tal y como se explicó anteriormente, los secuestrados que regresaron testificaron que el Sr. Hara y la Srta. Taguchi no estaban casados como Corea del Norte afirmó. Estas numerosas contradicciones debilitan la credibilidad de las explicaciones suministradas por Corea del Norte sobre la suerte que han corrido los secuestrados.

3.Además de las dudosas explicaciones presentadas por Corea del Norte con respecto a las ocho personas secuestradas, Corea del Norte también niega tener cualquier información sobre los otros cuatro secuestrados. Sin embargo, las investigaciones efectuadas por las autoridades japonesas han revelado que Corea del Norte estuvo involucrada en los cuatro casos. Las alegaciones de Corea del Norte de no tener conocimiento de su paradero son completamente inaceptables.

En relación al secuestro del Sr. Yutaka Kume, es evidente ahora que un norcoreano que vivía en Japón, servía de cómplice para un agente norcoreano y recibía órdenes de Corea del Norte, llevó engañado al Sr. Kume a la playa y lo entregó a agentes norcoreanos.

En el caso de la Sra. Miyoshi Soga, ella desapareció mientras estaba de compras con su hija, Hitomi Soga. Hitomi Soga, que volvió más tarde a Japón, fue informada por una agente, inmediatamente después de su secuestro, que habían devuelto a su madre (la Sra. Miyoshi Soga) a Japón. Por lo tanto, al menos la agente en cuestión debía haber tenido conocimiento de la situación de la Sra. Miyoshi Soga.

En el caso del Sr. Minoru Tanaka, un norcoreano diferente que vivía en Japón engañó con éxito al Sr. Tanaka para que fuera al extranjero. Después de lo cual, el Sr. Tanaka fue enviado a Corea del Norte. También es evidente, por testigos presenciales y demás información, que la Sra. Kyoko Matsumoto fue secuestrada por Corea del Norte.

4.Corea del Norte asegura que ha sancionado a las personas responsables por los secuestros y ha entregado a Japón las actas de los respectivos procesos judiciales. Sin embargo, se habían borrado partes extensas en los documentos y las referencias que se hacían a los secuestros en las partes que quedaban eran muy limitadas. Por lo tanto, existe escasa evidencia de que los culpables hayan sido penalizados.

En noviembre de 2004, Corea del Norte afirmó que dos de los culpables por los secuestros habían sido castigados en 1998 y 1999, respectivamente, y posteriormente presentó al Gobierno de Japón las actas de los respectivos procesos judiciales. Sin embargo, las actas habían sido borradas en muchas partes y las referencias a los secuestros eran muy limitadas. Por lo tanto, distan mucho de revelar una imagen general de los secuestros. Asimismo, si se toma la explicación anterior en su sentido literal, Corea del Norte sabía sobre los secuestros de ciudadanos japoneses a finales de la década de 1990. Esto pone en tela de juicio la sinceridad de Corea del Norte, ya que Corea del Norte ha negado continuamente cualquier responsabilidad por los secuestros hasta el año 2002.

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